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La importancia de cumplir lo pactado

Ana decidió instalar una silla salvaescaleras para sus padres Manuel y Julia, de 90 años, en enero de 2014. “Ya había mirado opciones hace unos años, pero entonces mi padre no lo consideró necesario. Con el paso del tiempo se vieron más limitados, y al final accedieron”.

La instalación de ascensor en el edifico no era viable, así que pusieron la silla salvaescaleras hasta el segundo piso, donde residían los tres. Desafortunadamente el padre de Ana falleció unos meses después de instalar la silla, pero su madre Julia la ha utilizado mucho: “Va muy cómoda y se siente segura, que es lo importante”.

La familia Alonso ha compartido los beneficios de la silla con otras personas necesitadas: “Dejamos a los vecinos que lo necesiten usarla. Mi vecina del tercero, que está bastante mayor, la suele usar; y otro vecino más joven, la usó esporádicamente cuando le operaron de la pierna”.

Ana se puso en contacto con Incisa a través de una recomendación de una vecina. “Yo ya había buscado información en Internet, y me hice con una serie de empresas que ponían este servicio para comparar precios y calidad. El precio de Incisa se ajustaba, y sobre todo me convenció la recomendación de mi vecina”.

¿Lo mejor de la experiencia? “El trato que nos dieron. Fueron muy profesionales. Lo que más me gustó es que cumplieron con todos los plazos: planificación, instalación, asistencia al cliente…Una vez se nos fue la luz en el edificio, y la silla parecía que no funcionaba. Era fin de semana y vinieron en el mismo día. Fueron muy cuidadosos con el mobiliario del portal, con la escalera… Lo que dijeron que iba a ocurrir, ocurrió, ¡y eso ya es algo que se sale de la norma!