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Aumento de la esperanza de vida: impacto sobre el individuo y la sociedad

Con más esperanza de vida, está en nuestras manos vivir de forma activa y feliz

Aumento de la esperanza de vida: impacto sobre el individuo y la sociedad

«Con vidas cada vez más largas, ocurrirá un cambio radical en la sociedad, que significará una oportunidad sin precedentes para cambiar nuestra visión sobre la vejez y sobre las diferentes etapas de la vida. Los efectos ya se empiezan a sentir… Sin embargo, seguimos pensando y planificando nuestras vidas como si nada hubiera cambiado»
Laura Carstensen, en “A Long Bright Future

Al contactar con personas mayores todos los días, en todo el mundo, es una tarea urgente para Stannah contestar a estas preguntas: ¿Qué impacto tiene el aumento de la esperanza de vida sobre el individuo y la sociedad? ¿Cómo debemos pensar en envejecimiento? En busca de las respuestas, hemos realizado un gran hallazgo: la obra de la Doctora Laura Carstensen, que estudia las sociedades en proceso de envejecimiento, tal como la nuestra. Laura Carstensen es investigadora en la Universidad de Stanford (E.E.U.U), donde también es la directora fundadora de Centro de Longevidad de la Universidad de Stanford. La verdad es que no podríamos haber encontrado un estudio sobre el envejecimiento tan inspirador, preciso y positivo. Una visión verdaderamente alentadora sobre los retos que vivir más tiempo plantea a los individuos y a la sociedad.

Cómo el título del libro sugiere – «Un largo y Esplendoroso Futuro» – esto es exactamente lo que nos ha ofrecido el siglo XX: ¡30 años de vida extra!

¿Qué haremos con vidas tan largas?

Esta es la primera pregunta que la Doctora Carstensen plantea en su libro. ¿Alguna vez hemos pensado si está la sociedad preparada para este tiempo, en el que los individuos vivirán más años de lo normal? Viviremos un promedio de 30 años más que hace 100 años. La vejez tal como la vemos ahora es un fenómeno nuevo. Eso es lo que intentamos entender, incluso en alguno de nuestros artículos anteriores – «El papel del Anciano en la Sociedad: una mirada a través de la Historia». Y es que vivir hasta los 60 era una excepción hace 100 años. Solo algunos afortunados lograban llegar a esa edad. Pero ahora, todo ha cambiado. Cada vez es más común vivir hasta los 80 o 90. Incluso, el número de centenarios sigue aumentando, así que llegar a los 100 es cada vez más una posibilidad. Según El País, viven 14.487 centenarios en España, según los datos del último padrón del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto es más del doble que en el año 2000. La fisióloga Consuelo Borrás, de la Universidad de Valencia, afirma que: «Una vez que tienes la carga genética adecuada, las condiciones de vida saludables – dieta, ejercicio físico, relaciones sociales o no contaminación entre otras – determinan que la persona sea centenaria.»

Pero para la mayoría, pensar en la vejez sigue siendo sinónimo de pérdida y decadencia. Como explica Laura Carstensen:

«Como sociedad, no nos hacemos a la idea que sea posible ser feliz y saludable a los cien años. (…) esos años extra de vida que se han añadido de forma tan repentina, nuestra cultura no está aún preparada para aceptarlos.» (En «A Long Bright Future», p.4)

Todavía no nos hemos adaptado a esta nueva realidad, por eso, seguimos sufriendo de ansiedad con tan solo pensar en el envejecimiento, como si la vejez nos fuera a robar todo lo bueno. Pero la realidad es que nuestros mayores están cada vez más activos y son cada vez más capaces de envejecer en sus propias casas. No obstante, no queremos que quede la impresión de que esto es una imagen romantizada o demasiado optimista sobre la vejez. Es cierto que con la vejez pueden surgir enfermedades que tienen un impacto en la calidad de vida de nuestros mayores, pero la ciencia y la tecnología intentan a cada día solucionar muchos de los problemas prácticos asociados a la vejez. Podemos proporcionar el ejemplo de Stannah, que lleva 40 años desarrollando tecnología de asistencia a la movilidad para ayudar a nuestros mayores a envejecer en casa sin el riesgo de caerse por las escaleras.

En Stannah, somos testimonios de lo cuanto les cuesta a nuestros clientes aceptar este tipo de ayuda de equipos de movilidad, porque temen que eso signifique reconocer que han perdido capacidades motoras y que se están haciendo irremediablemente mayores. Es decir, aún sentimos el estigma hacia la vejez. Sin embargo, Stannah siempre ha luchado contra ese estigma, para que nuestros mayores acepten que la vejez es una etapa natural de la vida y que es posible buscar soluciones para que sus entornos y sus casas se adapten a sus necesidades.

Por todo esto, ¡este libro ha sido tan revelador e importante para Stannah! Plantea el reto a toda una sociedad para que sea más inclusiva de la tercera edad, más consciente de su entorno social y físico. A la vez que no se niega el hecho de que “envejecer es un proceso biológico” (p.8), pero el ambiente en el que envejecemos tiene un papel determinante en decidir el resto del camino.

No todo lo que piensas saber sobre la vejez es cierto

Antes de pensar sobre cómo será envejecer en el siglo XXI, es importante empezar por refutar algunos de los mitos asociados a la vejez. El primer capítulo del libro de la Doctora Laura Carstensen se dedica justo a esto: deconstruir 5 mitos sobre la vejez que terminan siendo un impedimento para el cambio paradigmático que tanto necesitamos:

  1. “¿Los ancianos son personas tristes y solitarias?”

    Para una persona como Laura Carstensen que lleva investigando la psicología de la vejez por más de 30 años, es bastante claro que, en lo que respecta la vida emocional, los mejores años son los de la vejez.

    A excepción de enfermedades relacionadas con la demencia senil y el Alzheimer, los mayores sufren menos de depresión y ansiedad, es decir, la salud mental suele mejorar con la edad.

    Esto es bastante revelador, porque normalmente solo asociamos la felicidad a la salud, a la belleza y al poder. ¿Como puede ser que las personas mayores sean felices? Esto tiene que ver con la «selectividad socioemocional». Significa que los mayores son más capaces de evaluar las situaciones y determinar qué es lo que merece la pena nuestro tiempo, atención, preocupación o rabia, y se enfocan en lo positivo. Además, se preocupan menos con lo que otras personas piensan sobre ellos.

  2. “¿Su destino está en manos de los genes?”

    El historial de salud de la familia puede ser un indicador de problemas de salud serios, como el cáncer, enfermedades del corazón, diabetes que, por supuesto, pueden acortar la esperanza de vida. Sin embargo, la Doctora Carstensen afirma que: «Predisposición no es lo mismo que pronóstico». Y es que existe otros elementos muy importantes en juego: el entorno físico y social de cada uno.

    Es decir, nuestra dieta, el estrés, la exposición a químicos, a comportamientos de riesgo, pueden tener un papel más determinante que nuestros genes. Nuestra acción y nuestro entorno tienen mucha influencia en nuestras vidas. Por ello, lo más sensato es creer en la vida que nosotros mismos construimos. Lo que significa que la «genética te pone las cartas sobre la mesa, pero eres tú quien elige como jugarlas» (p.26).

  3. “¿Debemos apresurarnos para dejar de trabajar?”

    En este momento, los años extra de vida que la ciencia y la tecnología nos han aportado, se transforman directamente en más años de ocio. Hoy día, las personas se jubilan mucho antes que sus predecesores en los años 60 e 70. Esta es una cuestión que genera mucha controversia porque, por un lado, tenemos los que defienden que tras décadas de trabajo arduo pagando a la Seguridad Social, deben poder jubilarse antes. Por otro lado, están los que creen que, si millones de personas se jubilan, eso llevará a la quiebra de la Seguridad Social. ¿Deberemos todos trabajar más años de aquí en adelante? En una era en la esperamos vivir hasta los 80, 90 e incluso 100, ¿estaremos preparados para 3 o 4 décadas de ocio? O puesto de otra forma: ¿tendremos recursos económicos propios para costear jubilaciones tan largas? La verdad es que este modelo de Seguridad Social tal como lo conocemos se ha construido pensando en vidas más cortas. Por esta razón, trabajar 40 años para ahorrar dinero para otros 40 años de jubilación no parece ser algo realista. Todo sería más fácil si pudiéramos generar trabajo que fuera placentero lo suficiente para que pudiéramos aumentar la edad de jubilación. Pero eso no sería justo para los que tienen trabajos muy duros, de mucho desgaste físico y mental. Sin embargo, un modelo en el que nos dan la posibilidad de elegir sería el ideal: por ejemplo, los jubilados podrían tener la posibilidad de trabajar a tiempo parcial, o hacer trabajo voluntario o, incluso, emprender una segunda carrera – lo que siempre han soñado. Convertir a las personas mayores útiles para la sociedad no solo es bueno para sostener esa misma sociedad, sino que les ayudaría a sentirse más integrados y más activos, con todas las ventajas que eso aporta para el ralentizar del proceso de envejecimiento mental.

  4. “¿Las personas mayores acabarán con los recursos del planeta?”

    Atribuir la escasez y la sobrepoblación al envejecimiento de la población es uno de los mitos más peligrosos porque contribuye para la competencia intergeneracional. En realidad, es la educación, el sueldo, los buenos cuidados de salud, la atención sanitaria y una buena alimentación lo que ha llevado al aumento de la esperanza de vida y, a la vez, a la disminución de la tasa de natalidad.

    En resumen: no tendremos sobrepoblación. Lo que si tendremos es una población envejecida. Sin embargo, esto solo es cierto para los países industrializados y desarrollados. El escenario es muy distinto en África, en partes de Asia y Oriente Medio, donde la esperanza de vida es inferior y la tasa de natalidad es muy elevada.

  5. “¿El envejecimiento es un acto aislado?”

    Todos al nuestro alrededor están envejeciendo. No hay nada que podamos hacer para parar el proceso. Por eso, ¡no estamos solos en este proceso!

    «Envejecer es inevitable. La forma como envejecemos no lo es. Seguramente pasaremos tres décadas de nuestras vidas siendo ancianos.» Y el reto para todos es: ¿qué queremos ser cuando seamos ancianos?: “Ayudar a los más jóvenes a desarrollar sus carreras o ¿ser un buen ejemplo de cómo es vivir bien a los 90? ¿Ser el mejor abuelo(a) para sus nietos? ¿Ser un diseñador de una línea de ropa glamurosa para mujeres con más de 70 años?” (p.40)

    Al final: ¿estaremos preparados para este reto? ¿Como individuos y cómo grupo?

¿Cómo será envejecer en el siglo XXI?

«Tenemos la inteligencia y los números a nuestro favor. Pongámoslo como la última revolución de nuestra generación (los ‘baby boomers’). (p.12).

Al desmitificar algunos de estos conceptos erróneos sobre el envejecimiento, la Doctora Laura Carstensen sirve de guía hacia las nuevas posibilidades que puede ofrecer la longevidad, sin la ansiedad del envejecimiento, al aconsejarnos cómo debemos prepararnos para disfrutar de un futuro largo y esplendoroso, como individuos y como sociedad. Por cierto, su visión es la de un siglo XXI donde las generaciones de ciudadanos mayores y las futuras generaciones puedan vivir en un mundo donde sea posible no solo vivir más tiempo, pero también mantenernos productivos y felices.