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Allan Karlsson: ¡un optimista de 100 años cuya vida es una aventura!

La historia de un hombre de 100 años que decidió no rendirse al peso de los años y cuyo optimismo le dio años de vida.

La novela “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”, del autor Jonas Jonasson, es de un humor un poco excéntrico y cuenta con una trama totalmente inesperada. Es una novela que engancha y no quieres que termine nunca – desde que aceptemos que, en el mundo del protagonista Allan Karlsson, ¡puede pasar de todo!

El abuelo que saltó por la ventana y se largó

Fuente: Blogcritics.org

Traducida al español en el 2009, esta novela está disponible en 35 idiomas y vendió más de 3 millones de copias en todo el mundo. En el 2014 se estrenó la película en España, pero la opinión es unánime cuanto a que el libro es bastante más cautivante que su versión cinematográfica. El renombrado periódico estadounidense The New York Times comprueba que se trata de una trama pintoresca e hilarante, pero aseguramos que no se ha perdido ningún matiz en la traducción al español.

Sin embargo, lo que este libro tiene de verdaderamente bello es que no alimenta el estereotipo de las personas mayores. Así, Allan Karlsson es simplemente una persona que ha seguido con su vida, y aunque su cuerpo no es el mismo de hace 20 o 30 años, su mente sigue siendo joven.


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El protagonista es la prueba viva de que el optimismo y la aventura pueden darnos años de vida. Y con este pensamiento, coge al lector de la mano para emprender en una aventura por la historia del siglo XX donde conoce a algunos lideres políticos conocidos, provocando estropicio pode todo lugar donde pasa, de peripecia en peripecia.

Este héroe improbable nos enseña que toda forma de aventura positiva es una manera de recuperar sentido para su vida y, a pesar de que no nos deja olvidar el hecho de que tiene 100 años, sabe buscarse las formas más creativas de hacer frente a sus dificultades de movilidad. Al leer este libro, independientemente de la edad que tengamos, sentiremos lo cuanto tenemos que aprender de las historias de las generaciones mayores. Te invitamos a que sigas leyendo sobre esta fantástica historia.

Contenido:

El abuelo que saltó por la ventana y se largó: una trama hilarante
Allan Karlsson: el empedernido optimista
Una lección sobre saber envejecer

El abuelo que saltó por la ventana y se largó: una trama hilarante

The 100-year-old man who climbed out of a window and disappeared: plot

Fuente: LA Times

Cuando empezamos describiendo la trama de esta novela nos deparamos con una dificultad: hay tantísimas historias y todas están conectadas de alguna forma. Así que nos abstuvimos de contarla al detalle, o terminaríamos contando demasiado. Lo que si queremos contar es que el protagonista centenario, Karlsson, narra la historia de una forma tan linear que nos transporta de unas historias a otras sin que perdamos el hilo conector entre el tiempo y el espacio donde ocurre cada historia o cada evento hilarante y absurdo. Desde el momento en el que decide salir por la ventana del asilo de ancianos donde estaba, se rebela contra todo lo que esperan de el por tener 100 años, empezando por la celebración de su cumpleaños, de la que decidió escapar.

Su escape lo lleva a una estación de bus donde ocurre algo totalmente inverosímil – se encuentra una maleta llena de dinero – ¡y es aquí donde toda la aventura empieza! El análisis que Karlsson hace de su situación dejará el lector totalmente expectante sobre lo que vendrá a continuación. Su análisis racional le llevará a reflexionar sobre los más importantes jefes de estado del siglo XX, entre los que están el presidente Truman; el General Franco; de Gaulle, Kim II Sung y su entonces hijo de 11 años; Mao Tse-Tung; Stalin y Churchill. Karlsson convive con estas personalidades históricas con mayor naturalidad, sin embargo, demuestra una falta de interés por las cuestiones políticas. Gracias a ese desinterés, logra hacer amistad con estos personajes, independientemente de la afiliación política, nacionalidad o cultura de cada uno.

Algunos lectores más atentos han comparado este libro a “Cándido” del escritor francés Voltaire, por el tono realista, y a la vez cómico, con el que se describen los eventos más trágicos. Sin embargo, y al contrario de “Cándido”, la moral de estos personajes es cuestionable y salen impunes de la multitud de crímenes que llevan a cabo. La narración desenfadada y las descripciones cómicas se encargan de demostrar todos los defectos de Karlsson. Pero, aun así, su visión optimista de la vida y sus ideas inusitadas, lo llevan a él y a sus amigos siempre a buen puerto. La descripción satírica de los eventos históricos y de los personajes contribuyen para que la lectura se haga de forma fácil y divertida.

Allan Karlsson: el empedernido optimista

Allan Karlsson: el empedernido optimista

Fuente: adorocinema.com

 En esta novela, Allan Karlsson no es el prototipo de persona anciana. Al contrario, el autor lo describe simplemente como una persona que ha vivido muchos años. Sin embargo, es difícil desasociarnos de la idea de que Karlsson es un anciano debido a algunos eventos en los que son evidentes los efectos de su envejecimiento físico como, por ejemplo, el hecho de que la trama empieza en una residencia de ancianos. Para Karlsson, como para muchos de nosotros, vivir en una residencia de ancianos no es la mejor opción. No le gusta estar ahí y una de las razones es que no le dejan beber Vodka (¡aunque muchos estarán de acuerdo que un anciano no debería beber alcohol!), pero también nos hace pensar que, si siempre ha sido capaz de tomar sus decisiones, ¿por qué ahora no le dejan? Así que, desde que se escapó por la ventana del asilo, vemos a diferentes facetas de Karlsson: el experto en explosivos, el amigo de famosos líderes políticos y el aventurero. Quizás sea una imagen algo exagerada de la vitalidad que todos quisiéramos tener si llegamos a los cien.

Llegados a determinada parte del libro, quedaremos sorprendidos por descubrir que detrás de una persona de edad avanzada puede estar un cuerpo y una mente fuertes. Pero a nuestros mayores muchas veces se les trata como a un grupo homogéneo, en vez de como individuos. Este tipo de trato es lo que hace con que Karlsson decidiera escaparse de la residencia de ancianos y empezar una aventura. La descripción algo cómica del escape de Karlsson está tan bien escrita que nos enganchará en seguida a la lectura, además de ser un acto de coraje y liberador.

Lo más notable con relación a Karlsson es su visión de la vida. No importan sus inclinaciones políticas: las personas son tan solo personas. Karlsson se hace amigo de todo tipo de personas, desde que le acompañen en sus locuras, absteniéndose de juzgarlas. Esta visión, combinada con su empedernido optimismo, significa que triunfará siempre en las más diversas situaciones, ya que se hará siempre amigo de las personas más improbables.

Una lección sobre saber envejecer

En una entrevista al The Telegraph, el autor del libro habla del efecto de haber tenido esto personaje tanto tiempo en su cabeza y de cómo eso lo ayudó a sobrellevar momentos difíciles en su vida. Incluso después de haber acabado de escribir el libro, confiesa que Karlsson se le pone el hombro de cada vez que se estresa, solo para decirle: “Tranquilo, ¡que no puede ser tan malo!

Lessons on longevity

¡Creemos que esta visión optimista y la sabiduría acumulada de años de vida son el elixir perfecto para una vida plena!

Esta visión de la vida solo se alcanza con la experiencia. La sabiduría de verdad llega con los años vividos. Y el autor sigue recurriendo a su personaje ficcional cuando necesita apoyo y orientación, lo que demuestra lo cuan importantes son nuestros mayores para nosotros.

A pesar de que no todos tendremos el privilegio de envejecer como Karlsson, y lo poco probable que es poder vivir nuestras vidas de forma tan indolente como el, hay una lección que aprender de su historia, que es la que debemos confiar en nuestro instinto de buscar la paz, para buscar un entorno en el que nos sintamos bien y, sobre todo, donde nos sintamos en casa. Al final, dar más voz a las personas mayores, como Karlsson, para que todos comprendamos que no les podemos menospreciar nunca.